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Nota realizada
en Tré a Ariel "Pinocho" Sosa |
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Ariel Sosa,
polémico, adorado por muchos y resistido por otros, sigue
generando con su conjunto Zíngaros una gran convocatoria y
una de las atracciones principales en la taquilla para el
público. Este año “Pinocho” volverá a realizar el papel de
ciego en la parodia “Lazarillo de Tormes”, novela picaresca
española de autor anónimo, al tiempo que tendrá un nuevo
desafío importante en su carrera caracterizando al artista
popular uruguayo Carlos Páez Vilaró.
-Desde que se instauró el voto popular otorgado por la
Intendencia, tanto vos como tu conjunto siempre ganaron el
premio. ¿Por qué crees que se dio así?
-Es verdad. Ya van seis años consecutivos que ganamos con el
espectáculo y con la figura de parodistas. Creo que hay un
romance muy grande entre los Zíngaros y la gente que es
apasionada por el conjunto y siempre acompaña en todo, desde
una entrada para colaborar en un beneficio hasta cuando hay
que votar para otorgar un premio. Es un agradecimiento muy
grande que tengo con la gente porque incluso el apoyo me lo
dio en años malos del conjunto.
-En
esos años malos a los que te referís, el conjunto nunca
perdió el glamour y el cuidado estético de los espectáculos.
¿Forma parte de tu escuela en Carnaval?
-Podemos tener años buenos y malos, pero el conjunto
siempre va a estar bien presentado. Lo aprendí con (José)
“Tucho” Orta en Gaby’s, con “Cachete” mirando Los
Saltimbanquis como con los Prieto, que presentaban Uruguay
Show en forma maravillosa. Esa es la manera que yo siento el
Carnaval, obviamente sin descuidar el contenido de los
espectáculos. Por ejemplo, “Tucho” me decía que ir al
desfile era como ir a una fiesta donde toda la gente está
esperando ver cómo estás vestido y yo cuido hasta los
mínimos detalles.
-Hace años que sos empleado de la empresa Tenfield. ¿Te ha
generado beneficios o problemas con relación al concurso?
-Ni una cosa ni la otra. Cuando tuvimos que ganar,
ganamos y cuando no estuvimos en el nivel esperado, no
entramos en la Liguilla. Tenfield le hizo mucho bien al
Carnaval. Antes, cuando íbamos a pedir una publicidad la
mayoría no quería saber nada con el Carnaval, ahora sólo por
el hecho de la transmisión me han llamado hasta empresas
multinacionales. Cuando se abre el telón y se ve el glamour
que presentamos de repente alguien piensa que me banca
Tenfield, pero no es así y yo cobro lo mismo que los demás
directores en el reparto del dinero por el convenio. Además
yo tengo la virtud que gasto toda la plata de los sponsors
en el conjunto, no me compro un televisor nuevo ni ando
cambiando de auto.
-¿Cómo fue la charla que tuvieron junto a Leonardo Preziosi
con Páez Vilaró en Casapueblo?
-Tengo un ídolo que es el maestro Tabárez, lo conozco
hace quince años y le tengo un cariño como si fuera mi
padre. Ahora tengo otro que es Páez Vilaró. Estuvimos dos
horas y media hablando con él y fue maravilloso. Ya me lo
había dicho Atilio Garrido, que había grabado una nota para
un programa y lo había hecho llorar y pensé que estaba
exagerando. Cuando me tocó a mí, sin que él se diera cuenta,
me tenía que secar las lágrimas porque cuenta historias de
vida con una simpleza conmovedora. Un día estábamos
ensayando y me llegó una caja con seis botellas de whisky,
eran mandadas por él, porque su secretario había escuchado
una entrevista en la que yo decía que veníamos atrasados con
su parodia y me dejó una cartita con un dibujo en la que nos
daba confianza y fuerza para el trabajo.
-¿Por qué sos tan polémico?
-Nunca hice nada para que me odien, son cosas propias de la
competencia. Hay gente que te quiere y otra que no. Casi
tengo treinta años saliendo en forma ininterrumpida, estoy
llegando al final de mi carrera y creo que le hago bien al
Carnaval, porque el conjunto llena el teatro, es pedido en
los barrios y si mi figura es polémica, mientras que no
llegue a la violencia también es bueno, porque le da vida al
Carnaval.
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